Acompañándolos con amor en este regreso a la clases

On September 22, 2015 by administrad0r

Para los niños, el regreso a clases representa un día lleno de emociones contrastantes pasando desde la emoción de estrenar útiles, la alegría de reunirse de nuevo con sus amigos, la ansiedad de conocer un salón nuevo y compañeros nuevos y el miedo a lo desconocido y al desapego. Sin embargo estas emociones se experimentan no sólo el primer día de clases, si no que estas son tan solo el reflejo de un proceso de adaptación a algo nuevo.

Si bien la vida escolar es tan importante para un niño como el trabajo y las responsabilidades para los adultos. El tiempo de vacaciones es un tiempo de ocio y diversión,  por lo que asumir la responsabilidad en tener que cumplir con las exigencias de las rutinas escolares puede traer algo de estrés a los pequeños.

Los más chiquitos suelen exteriorizar sus dificultades de adaptación manifestando su angustia y desconcierto con llanto y aferrándose fuertemente a sus papás a la hora de despedirse en la puerta de la escuela, negándose a participar en la actividades, etc. Los niños mayores suelen interiorizarlo a través de cambios en su comportamiento, falta o exceso de apetito o sueño. Esto es normal.

Los niños se desequilibran emocionalemente cuando son separados de sus padres o figuras de apego. La incertidumbre de un nuevo ambiente, adultos que le son desconocidos y una multitud de niños que no habían visto en su vida, son factores que alteran las emociones del niño. Es por todo esto que nuestro apoyo es muy necesario e importante ya que las respuestas amorosas que demos a este acompañamiento ayudará a los niños a adaptarse rápidamente.

Es importante que demostremos comprensión en lo que sienten y apoyándoles en la búsqueda de soluciones positivas a los problemas que se plantean. En definitiva, es un proceso que nos afecta a todos (niños, padres y educadores) y que debemos tratar de la forma más delicada posible teniendo en cuenta todos aquellos factores que favorezcan el bienestar del niño/a. Ya que muchos de estos sentimientos suelen  no ser significativos a los ojos de un adulto sin embargo son de vital importancia para un niño.
Para hacer todo el proceso más ameno, es conveniente hablar sobre el porqué los padres enviamos a los niños a la escuela y contar alguna que otra anécdota o experiencia positiva de nuestra propia infancia que recordemos y expresar la confianza que se tiene en la escuela, como un ambiente que será seguro para el niño.

Además es importante involucrarlos en la compra de útiles permitiéndoles escoger alguno a su gusto para despertar el entusiasmo. Anticiparles cómo serán los procesos y la nueva rutina. Para esto, puedes hacer una cartulina junto a tu hijo con dibujos o fotos de los pasos a seguir a la hora de levantarse y alistarse para ir a la escuela y colocarla a la vista del niño.

Una vez que hayas preparado el terreno con diálogo, empatía, involucramiento y comunicación, tu pequeño se sentirá más seguro. El momento de la despedida en la puerta de la escuela es importante, sobre todo en las primeras semanas. Es recomendable hacerlo tomando en cuenta la edad del niño (los más chiquitos pueden requerir más apoyo), su personalidad (si es un pequeño/a tímido o aventuro) y las reglas de la escuela (es importante apegarse al reglamento de la escuela que como familia escogieron para su hijo/a). La despedida siempre debe ser serena y cariñosa.

Es bueno acompañar con confianza pero no extender la despedida evitando titubeos o gestos de angustia a la hora de irnos porque esto causará más ansiedad o miedo al niño/a.

Tomarnos un momento para transmitir seguridad con palabras cariñosas como “Sé que estarás bien y verás que pronto estoy de regreso por ti”, lo que hará que el niño se sienta más calmado y al entrar a la escuela se recupere prontamente para comenzar la jornada.

También resulta de mucha ayuda darles algún pequeño objeto personal para que lo pueda tocar cuando se sienta ansioso o angustiado.

La motivación y la creación de una rutina conjuntamente con el niño son buenos aliados para apoyar a los niños. La rutina debe incluir la preparación del uniforme, la realización de tareas, búsqueda de materiales, lunch (que siempre debe ser nutritivo evitando la comida chatarra y las bebidas azucaradas) y horarios de dormirse y levantarse.

La comunicación es un factor primordial en todo este proceso. Es bueno hablarles a un nivel sobre la importancia que representa acceder a la educación para completar su formación como ser humano. También es recomendable enseñar a nuestros hijos sobre los comportamientos adecuados que deben tener tanto en el salón de clases como en el recreo. Platicarles de los derechos de los niños y lo importante que resulta tanto dar como pedir respeto hacia su persona.

Fomentar y enseñarles a decir “ESO NO ME GUSTA” o “PARA DE HACER ESO” y a pedir ayuda en caso de vivir una situación desagradable. Así mismo enseñarles a expresar lo que sienten con palabras en lugar de pegar, agredir o insultar. Una tarea fundamental que les irá cultivando su inteligencia emocional. Sin dudas llevará un tiempo enseñar estas habilidades de comportamiento social, no es algo a corto plazo, pero la constancia da maravillosos resultados.

El acompañamiento con amor, confianza, comprensión, empatía y un proceso anticipado hará que nuestros niños se sientan seguros en este proceso de cambio y ayudará al desarrollo de estrategias para adaptación a futuros cambios.

Departamento de psicopedagogía.

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