Compromiso

On August 19, 2015 by administrad0r

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“No es miedo al compromiso, …es aspirar a demasiado poco”  El compromiso es un valor fundamental que debe esstar presente en diferentes ámbitos de nuestra vida. Es una actitud y una cualidad que todos admiramos y anhelamos encontrar en todas las personas que nos rodean pero al que, paradójicamente, rehuimos con mucha facilidad. Hoy más que nunca nos cuesta mucho trabajo encontrar personas dispuestas, no a adquirir compromisos, sino a cumplirlos. Cuanta corrupción, cuantos engaños publicitarios, cuantas promesas no cumplidas, cuantas familias desintegradas, cuanta mediocridad…. Cuanta resistencia a adquirir compromisos duraderos que impliquen tomar la determinación de elegir y renunciar. Generalmente tenemos la concepción errónea de que comprometerse es “obligarse”, “amarrarse”, “encadenarse” y a nadie o por lo menos a la mayoría, no le gustan las ataduras, le huyen con temor. Se sabe que por un lado se tendrá que renunciar al estilo de vida (que aunque en el momento resulte gratificante a la larga no lleva a ningún lado) y por el otro a asumir el llevar a cabo acciones diferentes que exigirán de nosotros una serie de respuestas frente a eso sobre lo cual nos comprometimos. Pero si el compromiso fuera realmente un encarcelamiento, una imposición que coarta la libertad o quita de tajo la autonomía entonces no sería un valor y bien valdría la pena esquivarlo. Pero el compromiso no es eso. El compromiso es la determinación sólida de la voluntad individual para asumir no sólo una responsabilidad, sino un sentimiento de pertenencia o liga con aquel valor implicado. Es conocer una realidad valiosa y sentirse ligado a ella. Dicho en otras palabras, el compromiso es un vínculo moral que cada quien hace con algo o alguien en total ejercicio de su libre voluntad, porque “quiere estar allí y sabe que puede dar lo mejor de sí allí donde decidió estar”. Esto quiere decir dando todo lo que hay en el ser, poniendo todos los recursos, habilidades, cualidades y talentos para materializar el deseo que se alberga en el corazón. El comprometernos con aquello en lo que creemos firmemente y que forma parte de nuestro proyecto de vida nos convertirá en personas ordenadas y disciplinadas, nos hará más responsables, nos acercará a realizar nuestros sueños, nos despertará una motivación interior que nos haga liberar todo nuestro potencial y nuestro talento y nos inyectará ánimo para cumplir nuestras promesas y seguir fieles a pesar de la adversidad. ¿Y quién no desea eso para sí?  Una persona comprometida es confiable, no hay que vigilarla, ni obligarla para que haga eso en lo cual puso su corazón, se preocupa por ser y dar lo mejor de su esfuerzo con gusto, es fiel y perseverante, crece, se renueva, su energía pareciera ilimitada y va más allá de donde otros típicamente abandonan. Es pro-activa, no se queja sino que propone soluciones y siempre está dispuesta a dar más de lo esperado.  Por si esto fuera poco, una persona comprometida es feliz con lo que hace, hasta el punto de no ver el compromiso como una carga, sino como el medio ideal no sólo para alcanzar sus metas, sino para perfeccionarse a sí mismo y servir a los demás. El secreto está en no adquirir un compromiso a la ligera, por presión o por cubrir apariencias, sino en elegir de forma honesta y consciente,  únicamente aquellos compromisos que vayan de acuerdo a nuestro proyecto integral de vida, considerando que, de acuerdo a nuestras capacidades, condiciones y aspiraciones “queremos” y “podemos” asumir dicho compromiso.  Por lo tanto para asumir un compromiso debemos: 1º Conocer el valor: Es decir saber muy bien con qué o quién nos estamos comprometiendo. 2º Desearlo: Esto es estar consciente de que queremos y podemos hacerlo. 3º Aceptarlo total y voluntariamente como parte de nuestra persona: Es decir asumir que en adelante estará vinculado a nuestros valores y a nuestra vida. Tomar en cuenta, antes de comprometernos, que requeriremos de dedicación, de empeño, de perseverancia, de tenacidad, de una fe inquebrantable, de una muy buena y sana confianza en nosotros mismos y una disciplina de acero, de tiempo y dedicación. Pero bien valdrá la pena, ya que con ello estaremos garantizando que lograremos lo que para cada uno es lo más preciado, una felicidad real y verdadera, aquella que surge de la satisfacción personal de “ser quienes realmente queremos ser”. “Compromiso es lo que transforma una promesa en realidad, es la palabra que habla con valentía de nuestras intenciones, es la acción que habla más alto que las palabras, es hacerse el tiempo cuando no lo hay, es cumplir con lo prometido cuando las circunstancias se ponen adversas, es el material con el que se forja el carácter para poder cambiar las cosas, es el triunfo diario de la integridad sobre el escepticismo.”

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