Cuento de Ciencia Ficción: “La Nueva Tierra”

On February 7, 2013 by administrad0r

Por: Alejandro Pazos Hernández | 1º Secundaria

           Nunca olvidaré el día en que llevé a cabo mi primera y última misión espacial. Fue una fecha que marcó de una manera trascendental mi vida, aún recuerdo aquel 15 de diciembre del 2010, un frío día de invierno en el norte de los Estados Unidos Americanos, todavía tengo memoria de lo que sentí al abordar la nave que recibía por nombre “Viajero lunar 69”, fue una fusión de emoción, alegría y ansiedad. La misión que iba a desempeñar consistía en viajar  a la Luna y tomar muestras del suelo. La cuenta regresiva aún retumba en mis oídos y el momento del despegue fue el mejor de mi existencia.

Ahí me encontraba, en el inmenso espacio exterior, sin nadie a mí alrededor, solamente una cantidad incontable de hermosas estrellas, al irme alejando de la Tierra pude percibir como esta se reducía hasta desaparecer, en ese momento la nostalgia se apoderó de mí y el deseo de regresar a mi hogar me inundó. Al acercarme a la Luna, percibí una especie de agujero y desafortunadamente me traicionó la curiosidad y decidí entrar en él. En ese momento descubrí que era un agujero de gusano, al instante una imponente combinación de colores se posó sobre mis ojos y no hice nada más que caer inconsciente

Al despertar, recordé el suceso,en  las clases especializadas en agujeros de gusano que la N.A.S.A. nos impartió, nos dijeron que los agujeros de gusano hacían posible el viaje en el tiempo. En ese momento me sobresalté y lo primero que hice fue intentar ver la Luna para después localizar la Tierra, sin embargo,  al intentar ver la Luna no la localicé, pero si conseguí localizar la Tierra y para mi sorpresa descubrí que  no era ese mismo planeta azul y lleno de vida del que me despedí, era diferente.

Sin dudar ni un solo segundo decidí aterrizar mi nave “Viajero lunar 69” en esa extraña y nueva Tierra. Al arribar, encontré a un hombre que medía 1.80 metros aproximadamente  y que poseía una complexión robusta, le pregunté ¿Qué año transcurre?, el me respondió que nos encontrábamos en el año 2875 d.c., esto me anonadó y me hizo comprender que había viajado en el tiempo. Le pedí al señor un recorrido y él gustoso me lo concedió, me llevó a su casa y descubrí tecnología realmente avanzada ahí, en su pared izquierda colgaba una especie de teclado que servía para teletransportarse, al escribir en él un lugar, te transportaba a él en cuestión de segundos, le pregunté ¿Dónde están los árboles y el agua?,  me respondió que el oxígeno se fabricaba artificialmente y que el agua se había sustituido con pastillas hidratantes. Un minuto después, dije que mi estómago necesitaba alimento y el hombre me ofreció una pastilla que al tragarla sentí saciedad. La última pregunta que hice fue ¿Cómo se demuestra el amor al prójimo y que religión predomina aquí? El individuo me respondió que ya no existía el amor ni las religiones. Al escuchar esto decidí abordar mi nave y salir en busca de otro agujero de gusano que me transportase a cualquier época menos a esta, aún sigo buscando ese agujero.

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