PRUDENCIA

On July 17, 2015 by administrad0r

No lo hagas si no conviene. No lo digas si no es verdad”.
Marco Aurelio

La prudencia es la virtud de actuar de forma justa, adecuada y con moderación. También se entiende como la virtud de comunicarse con los demás por medio de un lenguaje claro, literal, cauteloso y adecuado, así como actuar respetando los sentimientos, la vida y las libertades de las demás personas. Por lo tanto, nos ayuda a reflexionar y a considerar los efectos que pueden producir nuestras palabras y acciones, teniendo como resultado un actuar correcto en cualquier circunstancia. Actualmente se ha impuesto el significado de actuar con precaución para evitar posibles daños. Por tal motivo es considerado un valor cardinal, una virtud porque se demuestra en acciones y por muchos es considerado la base de las buenas
decisiones; más aún, se dice que la prudencia es un buen sustituto de la inteligencia.

Su raíz etimológica proviene del latín:
“prudentia” + “phronesis” + “conciencia” = Distinguir lo que es correcto de lo incorrecto, lo que es adecuado, de lo inadecuado.

La prudencia es tan discreta, que pasa inadvertida ante nuestros ojos. La prudencia o la falta de ella, es el valor al que más nos enfrentamos en nuestra vida diaria, al interactuar con los demás ya que es el que nos guía en la toma de decisiones y eso lo hacemos todo el tiempo. Cuando las decisiones tomadas son buenas, generalmente es porque consideramos a la Prudencia como ingrediente principal; es un valor que a la vez de ser discreto y frágil, es poderoso y trascendente, ya que al vivirlo o no, podemos cambiar el rumbo de nuestra vida y/o el de los demás. La
Prudencia es uno de los valores que más se requiere hoy en día, ya que en este momento histórico, vivimos en el hoy y el ahora y nos preocupa poco las consecuencias de nuestras decisiones. Es común que admiremos a las personas que habitualmente toman decisiones acertadas, dando la impresión de jamás equivocarse; generalmente tienen la capacidad de sacar adelante y con éxito todo lo que se proponen; conservan la calma aún en las situaciones más difíciles, percibimos su comprensión hacia todas las personas y jamás ofenden o pierden la compostura. Todo esto se lo deben en gran medida a la Prudencia, ya que este valor es decidido, activo, emprendedor y comprensivo.El valor de la prudencia no se forja a través de una apariencia, sino por la
manera en que nos conducimos ordinariamente. Posiblemente lo que más trabajo nos cuesta es reflexionar y conservar la calma en toda circunstancia, la gran mayoría de nuestros desaciertos en la toma de decisiones, en el trato con las personas o formar opinión, se deriva de la precipitación, la emoción, el mal humor, una percepción equivocada de la realidad o la falta de una completa y adecuada información.

“No hables mal del puente hasta haber cruzado el río”.
Proverbio

El ser prudente no significa tener la certeza de no equivocarse, por el contrario, las personas prudentes muchas veces han errado, pero han tenido la habilidad de reconocer sus fallos y limitaciones aprendiendo de ellos. Saben rectificar, pedir perdón y solicitar consejo. Pero lo que es una realidad es que la falta de Prudencia es decir la “imprudencia” siempre tendrá consecuencias a todos los niveles (personal y colectivo) según sea el caso.

Las personas imprudentes son aquellas que a toda costa buscan hablar, que fuerzan sus capacidades y habilidades para intervenir en actividades a las que no se les ha llamado, pero a las que les impele su necesidad de sentirse superiores a los demás y ser el centro de atención, aquellas que actúan sin pensar y de forma egoísta, que se dejan llevar por sus impulsos, que carecen de inteligencia emocional y buscan soluciones momentáneas que en nada beneficiarán ni a ellos y mucho menos a las personas que los rodean. Es importante recordar que las mejores decisiones para actuar provienen de la experiencia. Todas las cosas que se desarrollan a nuestro alrededor nos enseñan a ser más críticos y observadores, prediciendo los éxitos y fracasos para cualquier acción a emprender; es por esto que la prudencia es un valor que se va adquiriendo en base a la experiencia según lo que vamos viviendo, a lo que nos vamos enfrentando y las decisiones que tomamos para seguir adelante.

Por eso es común que la imprudencia sea una característica en los adolescentes. Debemos comprender que la adolescencia es una etapa de formación y es cuando más se requiere de  acompañamiento y guía por parte de los padres, para que poco a poco los adolescentes vayan adquiriendo experiencias que los enseñen a tomar mejores decisiones, que conozcan lo valioso de ser prudentes y sobre todo, los beneficios que les traerá en el futuro asimilar este valor como parte fundamental en su vida. La prudencia siempre debe ir acompañada de reflexión, discernimiento, comprensión, respeto, tolerancia, consciencia, humildad y autodominio.Si bien la palabra “prudencia” puede relacionarse con temas como la seguridad y la prevención de accidentes, en el terreno específico de los valores tiene que ver principalmente, con nuestro trato hacia los demás. Educar a los hijos e hijas en la prudencia significa, desde este punto de
vista, formar personas consideradas, individuos cuyas actitudes y proceder demuestran que valoran las opiniones, sentimientos y derechos de los demás miembros de la familia y aún más allá, a todas las personas en general. También implica la habilidad para discernir y juzgar correctamente la conducta propia y la ajena.

El valor de la prudencia se desarrolla cuando:
– Aprendemos a guardar silencio, a no prejuzgar; pero sobre todo a escuchar con interés.
– Consideramos que los otros también tienen su espacio y deben expresarse. Somos comprensivos.
– Nos conducimos con humildad y a no considerarnos el centro del universo.
– Nos preparamos, reconociendo nuestra ignorancia en muchos aspectos.
– Desarrollamos la tolerancia a la frustración y aprendemos a esperar.
-Aprendemos a manejar nuestros impulsos y a no dejarnos llevar por nuestras emociones.
– Hacemos de la cortesía una norma en casa.
– Enseñamos a los hijos que todos nuestros actos tienen consecuencias.
– Evitamos que los niños estén presentes cuando conversamos con otro adulto sobre temas inapropiados para ellos.

¿Cuáles son los verdaderos beneficios de actuar con prudencia?
En primer lugar, evitamos lastimarnos o lastimar a los demás, ya sea física o emocionalmente, conservamos un buen estado de salud física, mental y espiritual; evitamos accidentes, nuestras relaciones sociales son mejores y más duraderas, erramos menos al tomar decisiones, nos preocupamos por cuidar de las cosas para que ellas funcionen y permanezcan en condiciones para nuestro bienestar, aprendemos de los errores y vamos tomando mayor conciencia de lo que es adecuado, pero sobre todo, nos vamos forjando una imagen de integridad y justicia ante los demás, siendo un buen modelo a seguir.Importante recordar que la Prudencia:

ES EL VALOR QUE NOS AYUDA A ACTUAR CON MAYOR CONCIENCIA FRENTE A LAS SITUACIONES ORDINARIAS DE LA VIDA. ES UNA BRÚJULA QUE ORIENTA, QUE  PERMITE ADAPTARSE A LAS CIRCUNSTANCIAS, TOMAR DECISIONES, CONSERVAR LA COMPOSTURA Y EL TRATO AMABLE EN TODO MOMENTO.

NOS AYUDA A REFLEXIONAR Y A CONSIDERAR LOS EFECTOS QUE PUEDEN PRODUCIR NUESTRAS PALABRAS Y ACCIONES, TENIENDO COMO RESULTADO UN ACTUAR CORRECTO EN CUALQUIER CIRCUNSTANCIA FORJA UNA PERSONALIDAD COMPRENSIVA. DECIDIDA, EMPRENDEDORA Y CUANDO ACTUAMOS CON PRUDENCIA,  NUESTRAS ACCIONES ESTÁN ENCAMINADAS A SALVAGUARDAR LA INTEGRIDAD DE LOS DEMÁS EN PRIMERA INSTANCIA, COMO SÍMBOLO DEL RESPETO QUE DEBEMOS A TODOS LOS SERES HUMANOS.
Elaborado por: Genoveva de la Vega Andere.

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