RESPETO

On May 29, 2015 by administrad0r

“SI TODOS PRACTICÁRAMOS EL VALOR DEL RESPETO, TODO SERÍA
PERFECTO”.
Johnny Destiny

El respeto es un valor primario fundamental para vivir, convivir y sobrevivir. Comienza con el respeto a la persona, el cual nace del reconocimiento del valor inherente que tenemos todos desde el momento de la concepción y que no se pierde; pero también existe el respeto a la naturaleza, a las leyes y las normas, a la familia, a otras culturas, a los pensamientos, a las ideas y las creencias de los demás, etc., que permite que nuestra convivencia diaria sea más cordial y armoniosa y nos ayuda a comunicarnos mejor con los demás, a ser empáticos, tolerantes y pacientes.

“Todo ser humano tiene dignidad y no precio”
Nos encontramos ante un gran desafío al desarrollar el respeto en nosotros y en los demás y sobre todo a darle una expresión en la vida diaria ya que por un lado, en la actualidad determinamos el valor acorde con la jerarquía de las personas de acuerdo a su posición en la familia, el trabajo o la sociedad, en el precio de las cosas, en la ley de la oferta y la demanda o bien en la popularidad. Es decir, es más importante respetar al presidente, que al que lava los pisos, es más importante respetar al padre, que al hijo, valoramos más una joya que un libro, un artista de moda que un poeta desconocido, etc.

Y por el otro lado, vivimos en la era de “lo desechable”. No sólo las cosas materiales van perdiendo su valor al ser desechables, lo más triste y preocupante es que hasta las personas se están volviendo desechables, basándonos en la premisa de que si ya no “me eres útil” te cambio, siempre habrá quien pueda ocupar tu lugar. Ya no te cuido, ni cuido mi relación contigo… mejor busco a alguien más, no me desgasto en hacerte mejor persona… mejor te envío lejos para que alguien más lo haga, ya no te capacito… mejor te despido y contrato a otro.

Debemos cambiar estos paradigmas y para hacerlo hay que comenzar por hacer consciente que el valor nace del significado. Y este concepto es el que nos motiva o nos invita a vivir el valor del respeto en todas sus dimensiones. Debemos descubrir a la persona que está debajo de la apariencia, el status o la posición, o a la falta de esto, para ejercer el respeto desde su más profunda concepción.

“Si no sabes cómo valorarte, cualquiera sabrá cómo utilizarte” El respeto empieza con nosotros mismos. Cuando aprendemos a reconocer nuestro valor, respetarnos y cuidarnos para poder  hacerlo con los demás.Respetar significa actuar y dejar actuar sin perjudicar ni dejar de beneficiarse a sí mismo y a los demás, partiendo del valor y significado que le damos al derecho que tenemos todos de convivir y compartir este mundo, a ejercer este derecho siempre tomando en cuenta a los demás. Hay que empezar a mirar a los demás. Observar lo que ocurre a nuestro alrededor y darnos cuenta que nuestro mundo no termina donde terminan nuestras posesiones, vivimos en sociedad, en comunión con los demás, por lo tanto todos y todo lo que nos rodea es importante, significa y tiene un valor especial. Nada existe por casualidad.

El respeto también está relacionado con la “obediencia”. Cada vez es más difícil lograr que los niños, los jóvenes y aún los adultos obedezcan. –“Este joven no me obedece… qué falta de respeto!” Ésta es una idea que aprendemos desde muy temprana edad, pero ¿a quién debemos obedecer? ¿Porqué tenemos que obedecer a los padres, a los docentes, a las autoridades, si en algunos casos no gozan de ninguna credibilidad?

Para rescatar los límites y los principios fundamentales de la sana convivencia lo que debemos cambiar en primera instancia es pensar que obedecemos en función y para beneficio de los demás. El obedecer nos beneficia más que a nadie a nosotros mismos, ya que nos centra, nos ubica dentro del contexto por el que transitamos cada momento y nos indica el camino más adecuado para llegar a un puerto seguro. La clave es centrar la obediencia en las leyes (naturales, morales, espirituales, judiciales, etc.), las reglas y las normas más  que en las personas, ya que a diferencia de éstas, las leyes, reglas y normas son objetivas, reales y tienen el único propósito de lograr la mejor convivencia.

Y para que estas leyes, reglas y normas sean fáciles de obedecer, deben de tener una razón de ser, un sentido que vaya más allá de un deseo o interés personal y sobre todo estar orientadas hacia lograr el bien común. Por ejemplo: Si yo voy por una avenida a exceso de velocidad y un agente de tránsito me detiene, debo asumir mi responsabilidad de acuerdo al Reglamento de tránsito, ya que éste se creó para el bienestar de todos, y no de acuerdo a si el agente es o no honesto. Mi compromiso personal es con la ley, no con la persona. En este sentido, el compromiso se relaciona con el respeto ya que surge del aprecio y valoración de aquello de lo que se es responsable: “Cumplo porque es valioso y significativo para mí y para mi comunidad”.

“Cuando perdemos el derecho de ser diferentes, perdemos el derecho a ser libres….”
Charles Evans Hughes

Para poder respetar es necesario ser tolerante, es decir, aceptar que existen todo tipo de ideas, costumbres y pensamientos y considerarlos como válidos o buenos siempre y cuando no atenten contra los derechos que poseemos todos. Reflexionar en que ante un mismo evento, cada uno actuamos de diferente manera, porque tenemos una razón para ello. Esto es complicado, por eso es común enjuiciar anticipadamente cuando el actuar de los demás no está de acuerdo con el nuestro.

El respeto se basa en la verdad, es decir en lo que “es”. Siempre debemos de encontrar la verdad y no la opinión para no caer en malos juicios y falta de respeto hacia los demás. Solemos confundir “opinión” y/o “juicio” con “verdad” y son dos cosas diferentes. Tanto el “juicio” como la “opinión” son subjetivos, puede estar bien o mal, puede cambiar y varía de acuerdo a qué lado de la moneda estamos viendo, se basa en las percepciones de cada persona, y cambia conforme cambia nuestra experiencia en la vida.La verdad ES y siempre debemos de tratar de entender otros puntos de vista; investigar, indagar qué hay más allá de lo que nosotros alcanzamos a ver, encontrar la verdad más allá de la opinión para no caer en malos juicios y falta de respeto hacia los demás. Un ejemplo claro es con la sensación de frío o calor. Dos personas pueden estar en un mismo cuarto a una temperatura de 22oC y sin embargo una sentir frío y la otra calor. ¿Quién está en lo correcto? No se puede saber. La única verdad es lo real, la temperatura es de 22o, pero la percepción que tiene cada uno de la misma es diferente y ninguna de las dos está incorrecta.

“Cómo puedo pretender que alguien esté de acuerdo conmigo, si yo mismo con el tiempo cambio”.

El respeto hacia las personas nunca debe perderse ni ponerse en tela de juicio. Sin embargo existe un “valor agregado”, al que todos debemos aspirar y es el respeto que se gana mediante la práctica de los valores. Una persona que es honesta, responsable, solidaria, generosa, templada, justa, etc. sin duda gozará de la admiración y respeto de los demás, basado no sólo en el valor inherente de su existencia, sino en el valor “invaluable” de sus acciones.

EL RESPETO TRADUCIDO EN ACCIONES:

– Tener hábitos de cortesía y amabilidad son una muestra de respeto.
– Mira a las personas, no te dejes llevar por su posición social o su jerarquía, todos somos valiosos.
– Cuídate y cuida a los demás. También cuida tus relaciones personales, siempre trata de enmendarlas, antes que desecharlas.
– Antes de actuar, considera si tus acciones afectan los derechos o la integridad de las demás personas.
– Sigue las normas y reglas del lugar en el que estés: tu casa, la escuela, el cine, etc.
– Acepta las diferencias de opinión, ideas y creencias.
– Acepta la diversidad de carácter, preferencias y vocación.
– No toleres un trato arrogante o inadecuado de los demás, ni tampoco tu los tengas.
– Trata a los demás como te gusta que te traten a ti.

PELÍCULAS RECOMENDADAS:

INFANTILES:
– El Lorax.
– Happy Feet.
– Valiente

ADOLESCENTES Y ADULTOS:

– Me llaman Radio.
– Ramona y Beesus
– Nosotros Los Nobles

Elaborado por: Genoveva de la Vega Andere.

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